lunes, octubre 19, 2009

A primera sangre

En ocasiones, la fuerza de la costumbre y las buenas maneras impulsa a la gente a tomar decisiones sancionadas por el uso social pero contrarias a sus apetencias verdaderas.

Por ejemplo, cuando un alto cargo político abandona su puesto, acostumbra a convocar a la prensa en el vestíbulo de algún hotel para explicar sus motivos. Basta leer las declaraciones del convocante para averiguar, sin embargo, que lo que de verdad le pide el cuerpo es convocar a dos padrinos y un médico detrás de las tapias del cementerio.


Claro, que en el caso de Montserrat Nebrera, diputada dimisionaria del PP catalán, todo indica que lo que de verdad le reclaman las tripas es un buen duelo de excrementos frescos al viejo y buen estilo de los macacos del zoo.

4 comentarios:

si, bwana dijo...

No se por qué, todo lo que está pasando, me recuerda la debacle de UCD.
Nos estamos quedando, irremisiblemente, en pelotas.

Grénmabar dijo...

Más claro, agua.

petete dijo...

Girauta (y servidor, aunque suene petulante) ya la tenía calada en el 2006.
A mi siempre me ha parecido una de esas locas. Y de muchos de esos locos y locas esta lleno el PP, por desgracia.

Achab dijo...

Bwana:

Esto se acaba, muchachos. Lo preocupante no es que salten las ratas. Lo preocupante es que el capitán anda malbaratando los muebles.

Grénmabar:

Más claro, vodka.

Petete:

Sí, pero va a vender un montón de libros.