¿Se acuerdan de aquellos cactos con los que mi padre guarneció mi despertador? ¿Recuerdan que yo, engañado por mi natural malicia, pensé que mi progenitor intentaba sabotear mis despertares?
Pues no, los motivos de mi padre eran otros. No se cómo ni dónde lo habrá averiguado, pero el cacto, regado con sangre de opositor macho, florece que es un primor.
Pues no, los motivos de mi padre eran otros. No se cómo ni dónde lo habrá averiguado, pero el cacto, regado con sangre de opositor macho, florece que es un primor.
Con razón se dice que sabe más el diablo por viejo que por diablo. Eso sí, por más sabiduría que adquiera, conserva su malísima intención.
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8 comentarios:
Tíralos por la ventana.Amos!
Anda que… con la de fluidos que tiene un opositor macho, y la de objetivos en los que los puede depositar… ¿En tu casa elegís sangre y cactos?
Sois muy raros.
A ver, con semejante injerto sanguíneo seguro que el cacto sale sabiendo latín.
¿Y por qué tu padre no los regaba con su propia sangre?
Alguna explicación te daría. O no: Los padres no suelen darse al vicio de la comunicación.
(Al menos, esa es mi experiencia...)
Es que su sangre debe ser especial, mi Capitán...
Criaturilla:
Los pobres...
Glenclous:
Mi padre, que es así de estrecho.
Ginebra:
Pudiera.
Benjuí, Hámster:
Al parecer se necesita sangre joven. Es mejor si además el donante es virgen, pero de eso no teníamos.
Pero Capi, como sois, con lo bonitos que están... No os quejéis tanto, hombre, que para un ser vivo que no matáis con vuestra mirada (lo digo por los peces)... Y encima le salen flores gracias a vos.
Besitoss
Esther:
Me vuelvo ben�fico por momentos.
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