jueves, noviembre 30, 2006

Del Circo Obrero del Sol


La seguridad laboral es un asunto peliagudo. Por muchas medidas que se tomen para evitarlo siempre habrá una manera más rápida, cómoda, cafre y peligrosa de hacer las cosas. Como encima el trabajador cobre a destajo (y esa es la norma en la construcción) podéis dar por seguro que las seguridad se limitará a la intervención se Santa Rita y el capote de San Fermín.

La siguiente historia me la contó un amigo aparejador. Estaba él encaramado a una viga, con su casco, su arnés, sus sujeciones, anclajes y demás elementos de seguridad cuando algo llamó su atención. Hacía él, desde el otro lado de la misma venía corriendo uno de los obreros contratados para la construcción del edificio. El individuo, de innegable origen africano, no parecía demasiado afectado por los treinta metros de caída que se podían medir hasta el suelo. Cuando llegó a la altura de mi amigo sacó medio cuerpo fuera de la viga y con un ágil escorzo que hubiera sido la envidia de Tarzán y la desesperación de la mona Chita sobrepasó la posición del patidifuso aparejador.

Mi amigo se dio la vuelta para decirle algo. A fin de cuentas, si al trapecista nubio no le hubiera salido el número, lo hubieran tenido que recomponer con paciencia, cariño y superglú. El obrero, sin embargo, no debía estar muy de acuerdo con la eficacia de los arneses, pues, antes de ser apercibido, giró la cabeza y comentó:

- ¡Tener mucho cuidado usted! ¡Poder caer!

Supongo que él no corría peligro. A él le protegería el dios de su tribu. Si no, no se explica. Tengo que averiguar si existe alguna remota aldea del África Negra donde tengan por tótem un monigote de simulación de accidentes y no haya más remedio que hacer piruetas semisuicidas para conseguir que crezca el sorgo y no te muerdan los leones en la rabadilla.

Debe de ser así. De lo contrario, ¿para qué iba este caballero a andar poniendo ladrillos por cuatro perras pudiendo hacerse de oro con el "Circo del Sol"?

9 comentarios:

Tamaruca dijo...

Pero bueno, si yo había dejado aquí otro comentario! :'(

Bueno, venía a decir algo así como que tienes toda la razón, que en los proyectos por mucho que cuides las normas siempre hay alguien que se las salta y lo pasamos fatal con los accidentes. Cuesta mucho encontrar obreros especializados, terribles estas irresponsabilidades.

En fin, un besito Achab ;)

Lek dijo...

Caramba con el negro... ése debía ser mal rezador y por eso estaba acostumbrado a correr........ delante de los leones ;)

Eulalia dijo...

Porque en el Circo del Sol no contratan a sinpapeles y en la construcción es la norma, querido...
Un beso.

florecilla de alcanfor dijo...

A la gente le da por fliparse en cada sitio...

Gin dijo...

Hombre, a su amigo le sujetaban con arneses y demás fanfarria (primero porque fijo que él no tiene totem en casa) porque si se cae les sale mucho más caro que si se cae el negro, que como normalmente no existen (y si existen tienen nombres tan impronunciables que acaban en la papelera) no cuestan nada de pasta.

Cattz dijo...

No será la primera vez ni la última que el arquitecto para el que trabaje llegue al punto del síncope después de una visita de obra, porque no sólo los negros sin papeles se dedican al riesgo porque sí, los autóctonos también lo hacen ya que el cinturón les aprieta, el casco les pica o hace demasiado calor como para llevar botas de seguridad...
Además, que para qué ponerte tanta cosa, total, para pintar por fuera de una ventana de un quinto no les hace falta...
No diré que todos, pero creo que la mayor parte de los accidentes de los obreros son por culpa de los propios obreros que prefieren estar cómodos a estar seguros.

Achab dijo...

Tamaruca:

A mí también me ha perdido el comentrio-respuesta. ¡Puerca vida!

Lek:

Lo que era es hábil, muy hábil.

Eulalia:

Pues que le den los papeles ya, que es lo mejor que le ha pasado al circo desde que se inventó la carpa.

Florecilla:

Es que la caída potencial le da más emoción.

Gin:

Hombre, un negro tan habilidoso debe ser difícil de conseguir.

Cattz:

Cierto, los autóctonos también tienen lo suyo. Lo que ocurre es que éste era más espectacular.

Esther Hhhh dijo...

Capi, creo que hay una diferencia fundamental. Los africanos subsajarianos suelen ser en su mayoría musulmanes, los que no conservan religiones ancestrales. Esto hace que en su mayor parte no beban nunca o casi nunca y menos trabajando. ¿Y qué tiene que ve esto con los arneses? Muy sencillo: Acercaos a un bar de los que acostumbran a recibir la visita de los obreros en la hora del almuerzo y observadles almorzar: que si cervecitas, que si vino, que si ahora espera que me tomo cuatro cazallas, que espera que toca café (por supuesto carajillo) y hombre una copita para entrar en calor, que ahora hace frío... Total que hacen más eses que un medidor de terremotos con un seismo grado siete. Y claro, cualquiera se sube en ese estado a un edificio sin los correspondientes mecanismos de seguridad. Gracias al cielo, no todos lo hacen, pero por desgracia es la norma en nuestro país.
Besitossssss

Esther Hhhh dijo...

PD: No todos hacen lo de pillar cogorzas en horas de trabajo. Y es la norma en nuestro país beber de esa manera.