viernes, diciembre 01, 2006

Escorpiones y capitanes


Existe una leyenda popular que afirma que, si un escorpión se ve rodeado por el fuego, se suicidará clavándose su propio aguijón. Si se desplazan a un lugar lo suficientemente recóndito y preguntan a los lugareños, más de uno afirmará haberlo visto con sus propios ojos. Es más, admitirá haber preparado el círculo de fuego con la gasolina de su propio mechero. Está visto: cuando el diablo no tiene qué hacer con el rabo mata artrópodos.

La leyenda, sin embargo, es por completo falsa: el escorpión es inmune a su propio veneno. La naturaleza, más que sabia es práctica y nunca permitiría que el pobre bicho se envenenara al ingerir sus propias y emponzoñadas presas. Si el animalejo muere en medio del círculo ígneo es por su incapacidad para soportar la elevadísima temperatura. Fueron sus agónicos espasmos los que motivaron que se le atribuyeran intenciones autolesivas.

Pues bien, todo el virtuosismo que la naturaleza puso en diseñar al escorpión la omitió en mi manufactura. Porque, del modo más inconsistente, manifiesto, al tiempo, una ponzoñosa lengua viperina y una total incapacidad de herir a nadie sin sentirme como un canallesco felón cruel y miserable. La madre natura no había estado tan torpe desde que se fue de vacaciones sin dejarle comida a sus dinosaurios.

Conocedor de esta singularidad, intento siempre disparar por elevación y evitar de este modo herir a algún pacífico viandante. De ahí la profusión de chistes sobre estrategas chinos, traductores anónimos, franceses difuntos, vikingos polvorientos y políticos incompetentes: el que no esta muerto, es desconocido o cobra para que le arreen. Mecanismo de defensa psicológica se llama la figura.

Sin embargo, a veces calibro mal y alguien se lleva un injusto cañonazo. Sí, lo acabo de hacer, no me pidan detalles. Lo peor de todo es que las víctimas suelen ser gentes a las que aprecio mucho. Supongo que, de lo contrario, no andarían tan cerca del cañón.

Por eso, envío este mensaje a todos los perjudicados:

Lo siento mucho. De verdad.

9 comentarios:

Cattz dijo...

Ten cuidado, a mí me ha mordido un horno por u motivo parecido. Earl lo llama karma. :*****

Esther Hhhh dijo...

Bueno, Capi, acabais de demostrar que a pesar de vuestra lengua viperina y venenosa, sois todo un caballero. Y eso os honra.
Besitos

Tamaruca dijo...

Auto-control

Mmmmm... yo uso trucos: contar hasta 10, dar la vuelta a la manzana, contar hasta 20, irme con la bici, contar hasta 30... en fin. Supongo que tus cercanos te conocerán bien y sabrán que sólo es un pronto y cuánto lo sientes pero no es uy agradable. Y se puede evitar ;-)

Muchos besitos, Achab

Me ha encantado la comparativa con el escorpión. ¿Te gustan los animales?

Anónimo dijo...

No se preocupe Capitán, que seguro que ya le han disculpado.

Es usted todo un caballero.

Anita

Lluna de foc dijo...

Una lengua viperina pero con un corazoncito!! Esoes bueno, errar es de humanos.

Besos

Marga F. Rosende dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
Achab dijo...

Cattz:

Vale, yo solía ser muy muy malo.

Esther:

Disculparme se me da bien, será la práctica.

Tamaruca:

Gustarme me gustam pero con víboras y escorpiones me mantengo siempre a más de un metro.

Anita:

Eso espero.

Lluna:

Y yo soy muy humano.

Marga:

Descansa, descansa, que luego viene las agujetas y los calambres.

Gin dijo...

Bah, no hay nada peor que el buenrrollismo gratuito.

ursula dijo...

q naturaleza tan rara la que poseemos...