martes, noviembre 18, 2008

El más grande

Cuenta un vetusto cotilleo romano cómo Aníbal, el celebérrimo general cartaginés, y Publio Cornelio Escipión, su vencedor en Zama, coincidieron años después en la corte real de Siria. El púnico, que ya se había jubilado como transportista de elefantes, residía allí. El romano visitaba al rey Antíoco III como miembro de una embajada. Con intención de regalarse los oídos, Escipión preguntó a su antiguo enemigo quien consideraba que fuesen los tres mejores generales de la historia. Descontado el macedonio Alejandro, cuya primacía tenía por indudable, el muy ladino confiaba en repartirse los otros dos puestos con su interlocutor.

El comandante púnico comenzó su relación de la manera prevista:

- El primero, Alejandro Magno, que extendió su imperio desde Macedonia hasta la India.

El romano, asintió complacido.

- El segundo, Pirro, Rey del Epiro, que fue el más osado de los comandantes y detuvo a los romanos en el sur de Italia.

Viendo cómo fallaban sus cálculos, Escipión se atrevió a preguntar:

- ¿Y el tercero?

Aníbal lo tenía muy claro:

- ¿El tercero? El tercero soy yo.

Un tanto amoscado por su prepotencia, Escipión mencionó la derrota de Zama.

- Verás, de no haberme derrotado tú, YO sería el primero.



Sí, ya sé que están pensando que la abuela de Aníbal se murió demasiado joven, pero lo cierto es que hay gente peor. Cristiano Ronaldo, un pelotero portugués, sostiene sin empacho ser simultáneamente el primer, segundo y tercer mejor futbolista del planeta.

Vale que Alejandro Magno era un tuercebotas y Pirro no le marcaba un gol ni al arcoiris, pero un tipo que se llama Cristiano debiera mostrar un poquito más de humildad.

7 comentarios:

Noa dijo...

Esto me recuerda a un presentador de tv que, cuando la cadena para la que trabaja fue premiada, dijo en directo: "Felicidades A MÍ"... con un par...

Aquí os dejo la crítica que le hizo Pérez de Albéniz..es para llorar de risa

http://www.elmundo.es/elmundo/2007/01/19/descodificador/1169166077.html

Zorro de Segovia dijo...

los grandes generales no se han caracterizado precisamente por su humildad. Me pregunto qué hubieran respondido Julio César, Saladino y Napoleón, unos añitos más tarde.

Vir dijo...

Ya ves. Hay gente que por no tener no tiene ni tatarabuela.

Anónimo dijo...

Es una lástima que a este guapito de ego sobredimensionado no le de tiempo de aprender a leer...a lo mejor se impresionaba viendo sus chorreces negro sobre blanco...

Ginebra dijo...

Pues a mi me parece muy bien, qué quiere que le diga. Siempre te va mejor si vas de sobrao por la vida que yendo de Calimero.

Achab dijo...

Noa:

Señor, qué jefe.

Zorro:

Julio César también votaba Alejandro. De los otros no se sabe.

Vir:

Es que la esperanza de vida en Cartago era cortita.

Anónimo:

Lo mismo hasta le gustaban más.

Ginebra:

Bueno, vale, a coro: ¡pringaaaaaaaaaos!

lacubanadeldíatalylahoratal dijo...

Nada más dramático que un sarcasmito inocente que, por quedarse corto, suene literal. Bueno, el futuro del pequeñuelo está asegurado. Si al terminar la carrera deportiva aun tiene la cara tan dura como el trasero, podrá cobrar unos cuantos millones en Broadway antes de descender a la liga de las ferias. La samba nunca pasa de moda.
(No obstante, yo no le dejaría ir las ruedas de prensa sin tomar el medicamento)

¿Calimero tenía un déficit de autoestima o algo así?