domingo, agosto 27, 2006

Reflexiones románico-rurales.

Cortesía de StarbuckPhotos.

Delante del más recóndito monasterio románico de la Galicia rural Starbuck ve la luz:

- ¿Has pensado, hermanito, cuánto se parece esta iglesia a la aldea de los pitufos?

- Lo dices por el tamaño, claro.

- No, lo digo porque no hay caminos que lleven a ella.

Después de tres horas dando vueltas por el monte no me sentía con fuerzas para discutírselo.

5 comentarios:

Gin dijo...

Menos mal. Piense que en la aldea de los pitufos todos son de color azul, no llevan camiseta, y además hablan rarísimo porque no tienen más verbo que "pitufar". Eso sin contar con que el gato de Gargamel te puede devorar en un pispas.

Beauséant dijo...

caminos en el sentido real o en el metafórico... Lo digo porque caminos metafóricos tampoco hay muchos (al menos practicables)...

Achab dijo...

Gin:

Por allí Gargamel no apareció, afortunadamente.

Beauséant:

No hay caminos, de ningún tipo. Ahí está la dificultad.

Esther Hhhh dijo...

En la dificultad siempre hay recompensa, realmente mi querido capitán, yo que soy adicta a ir por donde no hay caminos, osea por el trayecto complicado, adoro estos sitios sin trayectos sencillos.... Además, siempre son más hermosos y tranquilos
Besos

Lek dijo...

jajaja... su hermano es un genio, ya se lo digo yo xD